Últimos comentarios

  • Diana

    Diana

    15. Septiembre, 2014 |

    Muy edificante este artículo :)

  • Carles

    Carles

    08. Mayo, 2013 |

    Bueno, pues yo soy uno de estos ignorantes que cree en el poder de Dios, no ya para sanar a una persona con metástasis sino para algo...

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EL CANSANCIO ESPIRITUAL

EL CANSANCIO ESPIRITUAL

 

“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga” (Mat. 12:28-30).

            Cuando estamos cansados físicamente lo que necesitamos es descansar en la cama. El cansancio espiritual es diferente. Es el resultado de estar cargando durante largo tiempo exigencias difíciles de cumplir.En el caso de la gente en tiempos de Jesús, su cansancio espiritual se debía a las exigencias de la Ley, la carga que los fariseos ponían sobre ellos de cumplir con todas las normas que añadieron a la ley. Los creyentes sinceros lo intentaban, pero el esfuerzo los tenía agotados. No podían más.

Puede ser que tu iglesia haya puesto una carga sobre ti que no puedes llevar. Te exigen o esperan de ti que participes o lideres en muchas actividades hasta el punto que te quedas sin fuerzas. Pueden ser exigencias de cumplir con ciertas normas, o que tienen un listón tan alto que nadie puede alcanzarlo. O puede ser que esperen que seas perfecto porque eres la hija del pastor, o la esposa del anciano. Nos referimos a cualquier carga impuesta por los hombres. Pueden ser tus padres. Puede ser que quieran que estudies una carrera demasiado difícil para ti, o que consigas cierto trabajo, o que sigas la profesión de tu padre o la de tu madre y no tienes la aptitud. O puede ser que tú mismo seas la que impones una carga sobre tus hombros que no puedes cumplir por mucho que te esfuerces. Jesús se dirige a todos los que están cansados bajo una losa de exigencias, o un sentido de deber religioso, y les ofrece el remedio en dos partes:

Primero: “Venid a mí” Esto es un ejercicio espiritual que implica un encuentro con el Señor. El creyente acude agotado y se encuentra con un Salvador comprensivo y cariñoso que le acoge y le quita su carga. No fue impuesta por Él. No te corresponde. Cambias la carga por una relación de amor con el Salvador y lo que él pide de ti está de acuerdo con tus posibilidades. Esta es la parte relacional.

Segundo: “Llevad mi yugo”. Esta es la parte vivencial. Jesús no nos pone en la cama a descansar. Quita la carga que no nos correspondía y nos da la suya que es ligera. Es salir de un sistema y entrar en una relación y obedecer a una Persona. Es la diferencia en cumplir con exigencias y andar en obediencia con alguien que está a tu lado y te ayuda y te da fuerzas para hacer lo que pide de ti. Lo hace juntamente contigo. Es un yugo para dos. En relación con Jesús tenemos que hacer muchas cosas, pero lo que nos motiva es el amor que sentimos para Él y su amor para nosotros, no un sentido de deber que caracterizaba nuestro estado anterior.

                  El resultado es descanso para nuestras almas: “Hallaréis descanso para vuestras almas”. El descanso no consiste en alcanzar la perfección, ni en cumplir con las expectativas de otros, sino en las demandas de Jesús que están dentro de nuestras posibilidades por la capacitación de su Espíritu. No nos pide demasiado. Nos ayuda. Está a nuestro lado y atiende a nuestras necesidades. Está pendiente de cómo estamos, nos fortaleza, y el resultado es descanso para nuestras almas.

Margarita Burt

 

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