¿CALVINISMO Y EVANGELISMO JUNTOS?

Pubicado en Apologética

Rev. Stephen Swan, pastor asociado de la iglesia King´s Fellowship en Winnipeg (Canadá).

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¿Cómo puedes evangelizar siendo calvinista? De vez en cuando alguien me desafía con esa pregunta: ¿cómo puedo creer en la perspectiva reformada de la salvación y trabajar en la evangelización al mismo tiempo? Muchos saben que la perspectiva reformada implica la elección soberana y la predestinación, es decir, que es Dios al final quien decide quién va a creer. ¿No hay una gran contradicción entre esta visión y el celo evangelístico? A decir verdad, no soy un calvinista a quien le guste discutir, y si me dan la oportunidad, prefiero hablar del otro JC (JesuCristo). Pero sí creo en la enseñanza de Calvino y aunque no deseo imponerla, tampoco lo oculto. Y sí, Juan 3:16 también está en mi Biblia, como en todas.

 

Cuando alguien me pregunta suelo remitirle a mi pasaje favorito de Calvino. Leer al gran reformador es como intentar beber sólo un sorbo de agua de una gran catarata, pero este pasaje, después de la Escritura, ha moldeado mi pasión por compartir el Evangelio más que ningún otro. El orden lógico de las dos frases es importante.

"Ciertamente debería enseñarse a los hombres que la misericordia de Dios se manifiesta a todos los que la buscan, sin excepción. Pero puesto que son aquellos sobre los cuales la gracia divina ha soplado los que, a la larga, comienzan a buscarla, no deberían reclamar para sí la más ligera alabanza por ello" (Juan Calvino "Institución de la Religión Cristiana).

La primera de estas frases confirma que las buenas noticias deberían ser compartidas tan ampliamente como sea posible. Todo el mundo necesita oír acerca de Cristo y de Su obra expiatoria. Todo el mundo necesita que le hablen del amor de Dios que se nos ofrece a través de esa obra. Todo el mundo necesita que se le desafíe a arrepentirse y creer en las buenas noticias. Esta es la obra del Evangelio: hablar, persuadir, explicar, invitar a creer. Personalmente yo encuentro gran placer en la tarea de compartir a Cristo con otros. Me encanta hacerles preguntas para ver de dónde vienen, y me encanta hablar de Aquel a quien amo. No hay contradicción entre hablar a todos los que podamos y el hecho de que la gracia irresistible de Dios elige a aquellos que Él ha llamado. No tenemos que predicar la predestinación, tenemos que predicar a Cristo crucificado y resucitado. No debemos guardarnos la historia del Evangelio para nosotros solos, sino contarla a tantos como podamos. La invitación a creer se extiende a todos. Aquellos que buscan, hallarán, esa es la promesa que proviene de la más alta autoridad. La gente necesita que le cuenten eso mismo, que si buscan a Dios, lo encontrarán. El Evangelio es como una puerta abierta, encima de la cual hay un gran cartel que dice: "Que entren todos los que quieran".

La segunda frase es incluso más sorprendente. Todos los que buscan, hallan, pero después de hallar, se pueden dar cuenta de que ese buscar era ya un acto de Dios sobre el corazón. Sobre la puerta abierta hay una invitación a todos, pero una vez hemos entrado, si miramos hacia atrás, vemos que por el otro lado, sobre el dintel, hay otro cartel que dice: "Elegidos desde la fundación del mundo". Resulta que todo era, totalmente y desde el principio, obra de Dios. ¿Por qué es importante esta última parte de mirar atrás? Porque no siempre empezamos con las doctrinas de la gracia. Estas doctrinas son principalmente para disfrutarlas después, no necesariamente parte de la invitación. Es ese mirar hacia atrás lo que produce gratitud, humildad y confianza. Gratitud porque vemos que la voluntad de Dios ha estado actuando en nosotros todo el tiempo. Nuestra búsqueda era Él atrayéndonos. Nos humilla porque vemos que incluso aunque parezca que nosotros hemos elegido creer, no hay lugar ni para una pizca de auto-complacencia por ello. Era Él todo el tiempo. Y confianza porque cuando le hablamos a otros acerca de Él, no necesitamos descansar en nuestra propia capacidad. No hay nadie más favorable que yo a ser persuasivo, pero no depende de nosotros. Me siento mucho más confiado y seguro al anunciar el Evangelio cuando de verdad creo que es la voluntad soberana de Dios la que hace creyentes de cualquiera de nosotros.

Primero decimos "ven", luego decimos "fue Él". Por eso es Él quien recibe toda la gloria.

http://www.patheos.com/blogs/borntoreform/2013/04/calvangelism-does-evangelism-work-with-calvinism/

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